
Estaba el día de noche buena desparramado en la maravillosa chaise longue de mi sofá, con la oscuridad y las luces de la calle como única compañía. De allí, de la calle, provenían los únicos sonidos que escuchaba mientras me planteaba si pedir una pizza cuatro estaciones o Napolitana. Los sonidos eran de cánticos, uno enanos que algunos llaman niños me instaban a ver como bebían, bebían, y volvían a beber los peces en el río. Justo en el momento que me disponía a asomarme al balcón para lanzarles un cubo de agua helada, un destello cegador hizo aparición en el salón de mi casa y un aura de humo con olor a Chanel Nº.5 invadió mi hogar por unos momentos.
- Hola, me dijo una voz sensual, soy tu fantasma del pasado y he venido a por ti.
De entrada me acojoné un poco, no les voy a engañar, pero sólo me duró hasta que a través de la luz de la lamparilla que terminaba de encender vi que mi fantasma del pasado era Angels Barceló con su chupa de cuero de territorio joven de El Corte Inglés.
- Oño, le dije, cada vez las mandan más guapas.
-¿Qué ibas a hacer infame gañán?, me dijo, ¿como osas tirar agua a esos lindos niños que cantan alegres canciones?
-Pués verá usted Doña fantasma,le dije, es que yo lo que se dice el espíritu Navideño propiamente dicho no lo tengo muy arraigado, además de que desafinan un huevo, ¿no tienen todo el año para ensayar?.
- ¡Esos niños cantan con el corazón maldito malandrín¡¡
- Ya decía yo que desafinaban....si no cantan con las cuerdas vocales...¿no cantarán por interés de que les den algo?
- Ven pacá listillo, me dijo Angels, ahora vas a venir conmigo al pasado y te vas a ver tú con seis años, ¡¡te vas a enterá¡¡.
Algels se situó frente a mí y colocó su mano sobre mi frente y no sé por que extraño artilugio comencé a ver unas imagenes, en ellas un grupo de niños cantaba en un portal los peces en el río. En la segunda fila medio tapado un enano con raya al lado marcada en su peinado parecía dirigir la orquesta con sus manos, era yo, y la verdad de eso ni me acordaba.
- Coño, que bonico era yo de pequeño, le dije a Angels
- Es cierto,me dijo, si es que os echáis a perder ....¿ves con qué Espiritu cantabas?. Eras el que más se esforzaba.
Y en eso Angels que levantó la mano de mi frente y pude verla de nuevo en el salón de mi casa.
-Yo me voy, pero pronto recibirás la visita del fantasma del presente, y ese tieneee una lecheeeeee.
- ¿no se puede elegir?. Como mínimo que esté tan buena como tú.
Angels se sonrió maliciosamente moviendo su lunar y desapareció, llevándose con ella el humo y el olor a Chanel. Miré el cubo de agua que reposaba junto a mis pies,y ese agua se había convertido en un bloque de hielo y eso me hizo pensar.... que tendría que llenar otro.
Me dispuse a buscar otro cubo de agua para llenarlo, no sin antes escuchar a los des afinadores anónimos reunidos cantando que hacia Belén vá una burra, y además la burra debía de llevar teléfono incorporado, por que no dejaban de llamar diciendo "ring-ring".
Un haz de luz cegadora volvió a iluminar mi cocina, esta vez además me acojoné un poco más, por que me pilló llenando el cubo de agua y por que se acompañó de un estruendoso trueno. Escuché una voz profunda y desgarradora, parecía venir del mismísimo infierno...
-Sooooyyyyyyy el faaaannntaaasssmaaaaaa del preeeeseeenteeeeeeeeeee
- Por Dios, por Alá, por Tutatis, me dije al no ver a nadie, encendí de nuevo la luz del salón- ¿Quien anda ahí?, pregunté.
De repente , de detrás de mí sofá salió el más Gruñón de los siete enanitos del bosque, tampoco puedo decir que me sorprendiera verlo, ya que ultimamente formaba parte de muchos Belenes sin venir a cuento.
-¿A que acojono?, me dijo el cachondo del enanito.
-Pues la verdad es que si me has dado un buen susto.
- ¿DONDE VAS CON ESE CUBO DE AGUA INSENSATO MALANDRÍN? Gritó Gruñón.
- Emmm ummm estooo, ¿iba a limpiar los cristales un poco.?
-NO ME ENGAÑES INFÁME, ESOS NIÑOS QUE VAS A MOJAR...... y sin decir más palabra se agarró a mi rodilla, que este a mi frente no llegaba y no se como ni por qué empecé a ver unas imagenes proyectadas. En ellas uno de los niños que había en el portal de mi casa caminaba por la calle sólo en una noche fría. Los copos de nieve golpeaban su cara empujados por una fuerte ventisca y él tiritaba con sus manos desnudas. El niño se dirigía a un edificio que no me era del todo desconocido, era el orfanato municipal muy cercano a mi casa y llamó a la puerta dando dos leves golpecitos. Al abrirse la puerta una mujer con amplia sonrisa le abrazó frotando su espalda, lo apretujó como si quisiera calentarlo y la puerta se cerró ante nosotros, difuminando así la imagen que hasta entonces veía nítida.
-Son... del Orfanato, le dije a Gruñón con palabras entrecortadas.
-Si lo son, me dijo, la mayoría de ellos no ha conocido a sus padres, sólo han recibido el cariño de sus tutoras y estas monedas que consiguen con sus cánticos no las gastaran en ellos, sino en enviárselas a los que tienen aún menos que ellos.
- Los Reyes Magos no existen amigo Gruñón,le dije, creo que los inventó el Corte Ingles por que si existieran no habría niños como esos en el mundo.
- Los Reyes magos existen, sólo tienes que buscarlos en tu corazón.
Y así se fué gruñón de mi casa como había venido, con rayo y trueno ensordecedor a juego, no sin antes recordarme que pronto recibiría la visita del fantasma del futuro.
Pude observar que el nuevo cubo que había llenado de agua se había convertido en garrotes de caramelo. Menos mal, esto si podía vaciarlo y no como el hielo, para volver a llenar el cubo de agua, pero decidí ser bueno, me había convencido Gruñón, esta vez lo llenaría de agua tibia.
Con algo de miedo decidí llenar un vaso con agua tibia en lugar del cubo ahora repleto de caramelo. La verdad es que el gruñoncete me había dejado algo aturdido mientras escuchaba a los niños de la calle preguntar "dime niño de quién eres, todo vestidito de blanco" y también contestarse ellos mismos, "soy de la Virgen María, y del Espiritu Santooo".
Me asomé al balcón decidido con el vaso de agua en la mano, hacía un frio invernal y cuando iba a perpetrar mi atentado genocida hacia la Navidad, un nuevo haz luminoso apareció, acompañado de rayos, centellas, y truenos, y un viento huracanado que me empujó con fuerza hasta la chaislongue de mi sofá dejandome sentado.
Otro aura de humo, esta vez con un olor muy familiar llenó el salón de mi casa. Era un olor totalmente indescriptible pero que hacía mucho tiempo que no olía. Era el aroma de mi infancia y lo que se personó ante mí fué mi madre. Hacía ya más de una Navidad que ella no estaba con nosotros, y que suerte que en ese momento iba a poder decirle lo que la echaba de menos. Los fantasmas por fin había conseguido sobrecogerme el corazón. Me levanté rápido del sofá y fui hacia ella para estrecharla entre mis brazos,
- ¡¡mamá¡¡ ¡¡mamá¡¡¡, le dije.
-PLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF¡
Aún retumba sobre mi cara el hostión que me dio mamá aquella noche.
-¿ Es que no te he enseñado nada?, me dijo, ¿Esta es la educación que te he dado?. ¿no te da vergüenza? ¿Es que no recuerdas aquellas Navidades toda la familia unida en torno a un árbol?. ¿Acaso no recuerdas que tuvieramos poco o mucho JAMÁS te faltarón tus regalos en el día de Reyes?. Vale que los Reyes magos se preocuparan más de que fueras abrigado con unos buenos calcetines o con un chandal que de traerte juguetes a veces, pero, ¿No recuerdas la ilusión con que abrías esos regalos? ¿No recuerdas tus noches en vela esperando su llegada?. Hijo mío, no te reconozco.
- Mamá, he perdido la ilusión, lo siento, las injusticias en el mundo me han hecho perder todos los sentimientos positivos que había en mí, lo que me recuerdas, ya son vagos recuerdos en mi mente y la añoranza de la gente que ya no está conmigo puede más que una feliz Navidad.
- PUÉS ENTONCES RECUERDALÓS COMO SI ESTUVIERAN AQUI Y HAZ TODO EL BIEN QUE PUEDAS, NO SÓLO EN NAVIDAD SINO TODO EL AÑO, me gritó mamá.
PLLLLLLLLLLLLLLLLLLAAAAAAAAAAAAAAAAAAFFFF.
Este segundo guantazo que recibí de mamá me hizo ver unas imagenes, las de mi futuro. En ellas unos tipos me enterraban en la más absoluta soledad. Junto a sus palas pude observar una lápida con un epitafio escrito " Descanse en Paz aquel que tiró un cubo de agua a unos niños que cantaban en Navidad". Aquello me entristeció mucho y fué otra sacudida de mamá lo que me devolvió al salón de mi casa.
-PLAAAAAAAFFFFFFFF ¡¡POR GILIPOLLAS¡¡. Y ahora me voy. Espero que me hagas caso sino te mandaré a tu abuelo, y ese ¡¡ya sabes como se las gasta¡¡.
Y así se fué mamá y el olor de mi infancia. Puede que mamá tuviera razón y la mejor manera de recordarla fuera celebrar la Navidad con los demás, con alegría, con felicidad, con hermandad y amistad, por que todos los días no es Navidad por desgracia, pero si lo es una vez al año, ¿que hay de malo en ello?.
Con un vigor que creí desaparecido me puse el abrigo y bajé a la calle. Al abrir el portal los niños se asustáron de verme, pero eso sólo fué el principio, por que los besé a todos y los estrujé entre mis brazos, les entregué los caramelos y todo el dinero que llevaba encima y junto a ellos pude cantar por fin...
Yaa vienennnnn los Reyesssssssss
Por eeeeelll arenallllllllllll
y le traeeeeeeeen al niñoooooooooo...........
Y en eso....algún cabronazo nos tiró un cubo de agua helada.