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viernes, 30 de mayo de 2008

Vida y obra de Macumba Romero (V) (Cap.1329)


Decidido fui a casa de Gertrudis Amalia a pedirle Santo matrimonio a Inmaculada. Ella no estaba allí, me dijo Gertru que me esperaba en "nuestro" banco del parque preferido y allí fuí en su busca...Estaba ella sentada, esperándome...

Cojí las mano de la metálica Inmaculada y puse sobre ella mi medalla, entregada en el congreso, ganada a pulso, con el esfuerzo de buen saber hacer, la miré a los ojos y le dije..

-Esta medalla, no la quiero para nada, todo mi dinero, no lo quiero para nada, todos los polvos pegados en mi vida, no valen para nada si tú no estás a mi lado, ¿Quieres casarte conmigo?

-Pero Macumba, mi amor..Y por la noche ¿QUE HARÁS?

-Esperaré todo lo que sea necesario hasta que estés curada...veré tu cara en cada película que ruede, te compraré un castillo y viviremos como reyes

-Pues cuando esté curada, ¿ podrías comprar un manicomio, y follaremos como locos?.

-Compraré lo que tu quieras, pero no me digas que no, que muero de dolor.

-SI¡¡ Me casaré contigo Macumba Romero Remero

Y así fue como nos casamos. Una ceremonia sencilla. Invitamos a algunos políticos y amigos, y Alfonso Guerra me pidió para las inminentes elecciones del año 84, que prestara su apoyo a la candidatura de Felipe Gonzalez. Recordareis que esas elecciones se ganaron por mayoría absoluta... Recordarás aquel cartel, que dio la vuelta al mundo...

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Bueno, pues mi vida sexual con Inmaculada después de un año de casados se resume facilmente. NADA DE NADA. La noche de bodas nos la pasamos jugando al parchis.

A principios del año 84 y ante la inminente llegada de las olimpiadas de Los Ángeles, una pequeña empresa de artículos deportivos Estadounidense, se puso en contacto con mi agente para rodar un spot. Querían plantear su publicidad y lo que iba a ser su imagen mundial de una manera distinta, y estaban planificando una estrategia de nuevos productos "black" para un mercado poco explotado aún. Esa pequeña empresita, se llamaba Nike, y como aún estaban empezando y yo ya estaba en la cima, mi caché para el spot se les disparaba, así que convinieron en entregarme un 2% de las acciones de la empresa si yo era su imagen durante 5 años.

El primer spot que rodamos, fue el multipremiado spot de las nuevas pértigas negras de Nike. Paralelamente, sobre una barra de salto de altura colocada y al mismo tiempo, saltábamos Budka y yo, el con la pértiga negra, yo con mi pértiga negra, y una voz en off decía "nuevas pértigas black de Nike, pa el..., para ella..., para todos... menos para Macumba Romero".

Mi cuenta corriente crecía tanto como mi po... sibilidad de no hacer nada de nada con Inmaculada . Nos habíamos instalado en una gran mansión junto a la de mi hermanita Gertrudis. Yo volvía diariamente de mi trabajo, cansado ya puedes suponer, y allí estaba ella, con mis alpargatas en la mano, esperando mi regreso diariamente. ¡¡Que cocidos me hacía¡¡ ¡Cuan felices eramos a pesar de no tener sexo ¡¡

Un día de rodaje, termine antes con mi trabajo, y al llegar a casa la dulce Inmaculada no me esperaba en la puerta como cada día, alpargatas en mano. Escuché unos sonidos provenientes de mi dormitorio, abrí la puerta y lo que allí vi me heló la sangre. En la cama, Inmaculada y Gertrudis Amalia con un montón de juguetitos a pilas se lo montaban...

miércoles, 21 de mayo de 2008

Vida y obra de Macumba Romero (III)

La vida junto a la rica Elena era bastante buena. Con ella cumplí mis 19 años, edad en que me regaló un 600 rojo, pero Elena, no me llenaba, si bien es verdad que yo si la llenaba a ella, una y otra vez he de añadir, nuestra relación era simplemente física, y aunque junto a ella sabía que nada me iba a faltar, decidí cambiar de aires y con mi 600 rojo puse camino a Barcelona, a saber de mi familia.

Día y noche durante dos días, me "despedí" de la amable Elena, de su ama de llaves, de su asistenta, del personal de cocina, incluso de la envidiosa de su vecina, que me dieron algo de dinero para poder tirar unos cuantos días en Barcelona.

A mi llegada a Barcelona, sólo pensaba en mi hermanita del alma, mi padre y mi madre, me daban lo mismo, me habían vendido al circo sin dudarlo, pero las lágrimas de Gertrudis Amalia el día que partí, las recordaba aún habiendo pasado ya 10 largos años. Llegué al piso de 30 m2 que habité un día, y allí, Lourdes la portera, me informó de que mis padres ya no vivían en el edificio hacía ya 4 años. Me dió la nueva dirección y allí dirigí mis pasos.

No podía creer lo que veían mis ojos al llegar allí. Mis padres vivían en una lujosa mansión llena de jardines. Sentí odio en mi interior, quería una explicación, ¿Por qué no se habían preocupado de mi en todo este tiempo ? ¿Que había cambiado en la familia para tener esa casa?.

Con las venas hinchadas de odio, los puños cerrados de odio, el miembro empalmado de odio que abultaba mi pecho, llamé al timbre de la casa de los Romero. Si, la casa de los Romero, esos ya no eran mis padres, esa gente que deja a su hijo abandonado a su suerte, no merece llamarse padres.
Aporreé la puerta con fuerza hasta que me abrió una chica de mirada limpia y pura. Era la asistenta de mi familia,una joven de Inmaculada presencia que así se llamaba, y que sólo aguanto mi mirada directa un par de segundos. Bajó la vista al suelo, vergonzosa como niña con una piruleta en mano, a pesar de sus seguros veintipico años ya, y me preguntó:

-Que desea el señor?
-MI NOMBRE ES MACUMBA ROMERO REMERO, Y QUIERO VER A MI FAMILIA.

De fondo se escuchó la voz de mi hermana Gertrudis Amalia, desde el piso alto de la gran mansión, se duchaba en ese instante y entreabriendo la puerta del baño dijo...

-Inmaculadaaaaaaaaaaa, si es Miquelllllll dile que suba a mi cuartooooo, que estamosss terminandooo de estudiar el cuerpo humanooo AAAjajaajajaaaa AAAjaajajajaaja.

-nooooooo noooo es Miquellllllll, diceee serrr un tal Macumbaaaaa Romerooooo, dijo como si hablara al cuello de su camisa, con su fina voz de terciopelo.

Mi hermana Gertrudis Amalia, salió disparada del baño bajando las escaleras con una pequeña toalla enrollada en su cabeza como única protección.

-Ajjjjjjaaaaa, ajjjjjjaaaaa, Ajjjjjaaaaa, Macumba, Ajjjaaaaaaa, Ajjjjjaaaaaa, Ajjjaaaaa, Macumba hermanooo

Eso iba diciendo hasta que en el penúltimo escalón se estampó contra el suelo, típico en ella lo de estamparse, me enteré más tarde, quedando espatarrada en pleno salón y desmayada. Inmaculada y yo, acudimos en su ayuda. ¡Como se había desarrollado mi hermanita¡¡. Su piel suave piel café con leche, tono Mallorca en Agosto, brillaba aún mojada después de la ducha. Destacaban de su cuerpo desnudo tumbado en el suelo, los pechos que se mantenían erguidos a pesar de estar tumbada. Inmaculada que vió que esto llamaba mi atención me dijo...

- Es silicona, se operó hace un par de meses.

Después de reanimarla, Gertrudis me abrazó y me comió a besos.

-Ajjjjjaaaa Macumba, Ajjajjaaaa Macumba
Inmaculada nos sirvió un café con pastas y nos dijo mirando al suelo...
-Si los señores no quieren nada más, yo me retiro a mis aposentos.
-Puedes retirate Inmaculada, Ajjjaaaaa, Ajjajajajaj, tengo muuuuchas cosas que contar a Macumba.

Y así, grácil y vergonzosa, Inmaculada sonrió al suelo y se retiró a sus aposentos.

Gertrudis Amalia.

martes, 20 de mayo de 2008

Vida y obra de Macumba Romero (II)


Y Macumba seguía con su historia...

Mamá Bruna contó a mi padre lo sucedido con su amiga la bruja y el rito que habían hecho. Mi padre la creyó, y además prometió poner solución a su insatisfacción personal en el tema sexual, en un alarde de comprensión masculina. Desde ese momento, ya mi padre me miró como el hijo que era, y siguiendo la tradición de varias generaciones de Romero, me llevó al bosque al amanecer para dar gracias a los Dioses por mi nacimiento...

Macumba señaló de nuevo al mozo de cuadras con el dedo índice, sonó de nuevo la música ante la cara de sorpresa de "el negro".Cojió su bastón (de madera) y lo alzó al cielo ofreciéndoselo a la luna...Dios, era la canción de el Rey león.

Desde el diaaaaaaaa que al mundooo llegaaaamoss
tossss tenemooooosssss un cachooooo miembroooo
Y Macumbaaaa nacióoooooo,con un tronco por Dióooooo
Que no eraaaaaaaaaa, nadaaaaaaaa normallllllllll

Son muchos los que lo deseánnnnnnnnn
Perooooo sóloooo lo tenía yoooooooooo
Con esoooo naciiiiii y yo necesiteeeeee
Paresssss de, zapatillasss de tressssssss

El rabooooooooooooo sin finnnnnnnnn(fondo de elefantes a juego, trompa de macumba elevada al cielo)
que lo puedeeeeeee todoooooooooooo
y aunque seaaaaaaaaaa cortooooooooo
Debemosssssss buscarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
y asi encontrarrrrrrrrrrrrrr
un peasoooooooo rabooooooooooooooo
un raboooooooooooooooooooo
un rabooooooooooo sin finnnnnnnnnnnn

Macumba tomó asiento de nuevo en su mecedora de mimbre.

Tras dar gracias a los Dioses, mi padre, buen hombre donde los halla, habló con el hombre que nos suministraba la leña en casa para que mi madre también disfrutara del sexo. Hoy en día, ese hombre que suministra energía a casa se llama butanero. Al año siguiente nació mi hermana Gertrudis Romero Remero, pero no era tan morena como yo, su piel siempre ha sido de un tono café con leche.

Debido a la guerra, mi padre decidió que debíamos emigrar a España, y así, mi madre, mi padre, mi hermana, el leñero y yo, pusimos rumbo a la tierra prometida.


El viaje en barco hasta España nos costó 18 días y recuerdo de él a mi hermana Gertrudis llorando sin cesar. Durante el viaje, mi madre tuvo que aguantar las burlas y el cachondeo de los marineros, con frases del tipo "ya tenemos una maroma en condiciones jajaja" refiriendosé a mi persona.

Por fin desembarcamos en Barcelona, mi madre tenía familia allí que nos alojara durante un tiempo. Recuerdo de mi infancia en Barcelona, lo difícil que era a mi madre encontrar pares de zapatillas de tres, para que no arrastrara mi tercer pie.

Recién cumplidos 9 años, el leñador nos abandonó. No se sentía realizado pues mi madre, el verdadero amor se lo daba a mi padre, a el simplemente le daba su cuerpo, y eso, no lo podía soportar. Mi padre se había colocado de estibador en el puerto, y al faltarnos el sueldo de el leñador, tuvieron que tomar una dificil decisión. Nos reunimos todos en el salón de aquella casa de 30 metros, y mi padre, con dolor he de añadir, nos dijo a mi hermana y mi...

- No llegamos a fin de mes hijos míos. Uno de los dos, va a estudiar para sacar a la familia adelante, el otro... al otro lo vamos a tener que vender al circo...¿¿¿¿QUIEN VAAAA SERR EL DEELLL CIRCOOOO???.

Su mirada se clavó en mi como una daga punzante, mientras Gertrudis Amalia no dejaba de llorar, con su muñeca de trapo abrazada. Y así fue como me vendieron al circo Mundial y me separé de mis padres y mi hermana, que tampoco dejaba de llorar durante la despedida.

-Hijo, me dijo mi madre al despedirse, tienes un Don, aprende a utilizarlo en tu beneficio y vivirás muy bien.

Y entre lágrimas, de Gertrudis claro, nos separamos.


Años más tarde me enteré de que Gertrudis Amalia, sólo había llorado una vez más después de esa despedida. No, no fue con la muerte de mi padre, ni con la muerte de mi madre, ni tan siquiera por la muerte de Bambi , él día que volvió a llorar Gertrudis por ultima vez, fue el día que se dio cuenta de que todos los hombres, no la tenían igual de grande que yo.

Mi vida en el circo duró 7 largos años. Durante ese tiempo, el cuidador de elefantes, algo miope, se empeñaba en confundirme con uno de ellos y me encerraba junto a ellos a dormir. Enseguida fui la atracción estrella de el circo. Aún recuerdo aquellos gritos

-paseeennnn y veannnn, la mujer barbudaaa y el hombreee con dos cabezass, Macumba Romero "el cubanito", levantará pesasss de 50 kilos tann sólo con su miembroooo, no se lo pierdannn....


Mi numero consistía en salir con un grupo de elefantes al centro de la pista. Ellos me rodeaban y se levantaban con sus patas elevando las trompas, al mismo tiempo que mi trompa, levantaba una pesa de Halterofilia de 50 kilos.
Un día en mi vieja rulot de circo, recibí la visita de una mujer de unos 50 años que decía llamarse Elena. Vino para decirme que mi talento estaba muy desaprovechado y que si quería irme con ella a su mansión en Navarra. Elena, me pidió ver de cerca mi arma de trabajo, ya grande y curtida después de 7 años de pesas, y allí mismo en esa vieja rulot, me hizo hombre por primera vez, me hizo hombre por segunda vez, me hizo hombre por tercera vez y por cuarta y por quinta, ¡que hambre tenía esa mujer por Dios¡.

Mis sensaciones no te las puedo explicar, yo simplemente me dedicaba a dejarme hacer, ya sabes, un joven e inexperto adolescente de 16 años poco puede hacer, pero si creo recordar empezar a sentir algo a partir de la novena vez que me hizo hombre.
Y así me hice hombre y me fui con la rica Elena a su mansión de Navarra.
Ella no dudaba en compartirlo todo conmigo, su casa, su dinero, su asistenta, su ama de llaves, por lo que decidí intentar saber algo de mi familia 7 años después.¿Qué sería de mi hermanita del alma?.


lunes, 19 de mayo de 2008

Vida y obra de Macumba Romero

El sol se ponía al atardecer en la granja de los Romero. Niebla, Simón y Pumba, los caballos de la propiedad, eran cepillados por el mozo de cuadras con aquella maravillosa luz que proporcionaba la puesta de sol. Sobre los pinos, los pájaros cantaban y dos pequeñas ardillas rojas jugaban con una piña caída del árbol. Todo era silencio y tranquilidad en la granja de los Romero, silencio tan sólo roto por el cantar de los pájaros y algún que otro relinchar de niebla, el más quejica de los caballos.

En una mecedora en el porche, ante tanta tranquilidad, Macumba Romero, a sus 78 años de edad, contemplaba revolotear a las abejas sobre una fuente cercana. Ahora que su larga vida terminaba, Macumba llevaba ya unos días repasando mentalmente como había pasado por ella y cual iba a ser su legado para la humanidad. Se había puesto en contacto con Silver Kane, conocido escritor apodado "el negro" por famosos y conocidos a los que había echo algún trabajo en su nombre. Escribiría su vida para él y sería su obra póstuma.

Y allí, es aquella paz casa Romero Macumba esperaba la llegada de "el negro", recordando aquel barco que trajo de Cuba a su familia hacía ya 74 años.

El "negro" era un tipo bastante delgaducho y de ojos profundos. El trato había sido el habitual con Macumba, por un 5% de las ventas, él escribiría su vida, la novelaría. Sentados en el porche, el "negro" no podía dejar de observar a Macumba Romero Remero, un día rey del porno, un día apodado "miembro de oro" por la profesión. La vida pública de Macumba era de sobra conocida, no había nadie que desconociera de su brutal atributo sexual,o aquellos anuncios multipremiados para Nike, las portadas de la revista machos, o la famosa y mundialmente conocida película, su mejor obra tal vez, "el hombre que susurraba a los caballos, pero la tenía más grande que ellos".

Macumba, junto a su garrote (de madera) apoyado en un poste (de madera), y sentado en su mecedora de mimbre, se disponía a empezar su historia para él...

Mi padre , George. A. Romero, era Cubano de dos generaciones y mi madre Bruna Antonia Remero, era hija de Gallegos. Lo primero que debes saber, es que mi madre, escondía un secreto que sólo ella sabía...Mi padre, era un pollicorta, y mi madre sufría esto en silencio. Sólo 7 cm. de pene en estado de erección, hacían que mi madre viviera acomplejada sin disfrutar las maravillas del sexo. Ella, no quería que su futuro hijo hiciera pasar a su mujer por el sufrimiento que ella estaba pasando, desdichada y sin gozo, así que con la ayuda de una bruja de Santería amiga suya, y en el 4º mes de embarazo, hicieron un rito para el que ncesitaron dos gallinas, un rabo de toro, una pizca de pelo de caballo y un poco de perejil.

A los 5 meses, nací yo. Al nacer, mi pene ya medía 18 cm y pesé 4,800 Kg., Pero mi padre en un ataque de celos, pensó que yo no era su hijo...

Fue entonces cuando Macumba se puso en pié agarrando fuertemente su garrote de mano, e hizo una seña al mozo de cuadras. Sobre ellos, unos altavoces en el porche empezaron a emitir música, una música que no le era desconocida al "negro", era la canción hijo de la luna de Mecano, pero sólo su música, y Macumba, cuan Plácido Domingo en la ducha por las mañanas, empezó a cantar con su profunda voz...

El cubanoooooo a verseeeeee despolladoooooo
Se fueeeee a su mujer cuchillooo en manooooo
de quien es el hijoooooooooooooooo?
masengañaooo fijooooooooooooooo
y eseeeee cachoooo troncóoooooooooo


Brunaaaa quiere ser madreeeeeee
y no quieree una nuera sin satisfacciónn
Dime Brunaaaaaa mulataaaaaaa
pa que quiere Macumba ese peaso naboooooón


aaaaaaahhhhhhhh aaaaaaaahhhhhhhhhhh

hijooooooo de la Bruuuuuunaaaaaaaaaaa

Y las nochesssss que hallaaaa luna llena
Macumbitaaa laaaa tendra mu "plenaaaaa"
y si el niñooooo llooraaaaaaaaaaa
miraleeeee el nabillooo
no lo tengaaaaaaa liadillooooooooo

(CHAN CHAN)

Y si el niñooooo llooraaaaaaaaaaa
miraleeeee el nabillooo
no lo tengaaaaaaa liadillooooooooo

Macumba tomó asiento de nuevo y se hizo el silencio en la casa. Ante él, un "negro" anonadado tomaba notas en su libreta y hacía cábalas mentalmente. Tras saber el secreto de Bruna Remero, veía suculentos beneficios en la novela de Macumba Romero. Pero eso sólo había sido el principio...

sábado, 17 de mayo de 2008

Vida y obra de Macumba Romero.

(Edición cortada, remasteriazada, cambiada, corregida y hasta terminada).

"Sabed, oh príncipe, que en los años que siguieron al hundimiento de Atlantis en las profundas aguas del océano, hasta el apogeo de los Hijos de Aryas, hubo una era inconcebible en la que los rutilantes y poderosos reinos se extendían por el mundo como mantos azules bajo las estrellas.

Hasta aquí llegó Macumba Romero, de cabellos negros y mirada hosca, con la espada (y que espada) en la mano, vagabundo, amador implacable, querido por todos, con una melancolía abismal y una exultante alegría, para pisotear los enjoyados tronos de la Tierra con sus toscas sandalias y su....y su....y su humanidad bajo los pantalones"


Robert E. Howard (Crónicas Nemedias)

martes, 29 de abril de 2008

襟怀 jīn huái :螞蟻上樹, ( y 4)



Tierra trágame, pensaba yo al ver que me quedaba fuera mientras la puerta del baño de 1.80 de largo por 1.20 de ancho (según legislación vigente) me daba en las narices. Al momento escuché un leve zumbido y pequeños gemidos que provenían de dentro. Mi boca abierta acompañada de la cara de gilipollas que se me había quedado mirando la puerta entornada, es lo que debió de sorprender al Chino cuando irrumpió en el baño gritando:

- ¡¡QUE PASAL AQUÍ¡¡

Esta es la mía, pensé,. Ahora sí que la lío, y levantando mi dedo señalé la puerta entornada, el Chino Feliz alargó sus pasos hasta la puerta y la entreabrió, en ese momento los gemidos ya eran gritos de placer, mientras el hombre corpulento penetraba a Estrella, su rubia acompañante se introducía el consolador.

-OHHHHHH dijo el Chino bajándose la bragueta de su negro pantalón.

¿Quién coño dijo que los Chinos la tienen pequeña?. Por fin pude enterarme de por qué a este Chino le acompañaba siempre una sonrisa, sus treintaysiete centímetros (y medio) de humanidad bajo el pantalón harían sonreír a cualquiera. Estuve a punto de preguntar si la alimentación a base de hormigas y lagartos era beneficiosa para el desarrollo del miembro, pero de nuevo la puerta me dio en las narices bajo la atenta mirada de Estrella, que gozaba doblemente al ser penetrada y al verme totalmente fuera de sitio.

La situación empezó a recordarme a aquel camarote de los hermanos Marx en una noche en la ópera, pero bastante más guarro entre gemidos, gritos y consoladores, ya cabía poca gente en ese pequeño habitáculo.

De nuevo se abrió la puerta del baño para que irrumpiera otra persona en él. Pensé rápido.

-Me tocó la China

La verdad es que viendo el aparato que se gastaba el Chino era toda una responsabilidad que me tocara la China. Se dirigió también hacia donde escuchaba gemidos y abrió de nuevo la entornada puerta. La situación había cambiado bastante, el Chino feliz tenía de espaldas contra la pared a la rubia mientras la penetraba violentamente. Ella se retorcía y gritaba sin ningún tipo de rubor. Estrella estaba sobre el inodoro, agarrada con sus brazo a la cisterna alta y totalmente abierta de piernas mientras el hombre corpulento medio sentado en la taza buscaba petróleo entre sus piernas.

La China quedó inmóvil mirando la escena y yo la giré hacia mí. En un gesto de autocomplacencia abrí mis brazos en cruz llamándola para que viniera,"ven a mi y gozaremos los dos" y vino, aunque no para lo que yo esperaba, vino para sacudirme una patada de futbolista en las mismísimas pelotas que me dejó amargado de rodillas en el suelo.

-Lagarto, lagarto, pude decir mientras intentaba encontrar la respiración perdida. Estrella cambió los gemidos por las carcajadas y el Chino se quedó blanco, volviendo a enfundar su pene en el pantalón al segundo. Con gestos y aspamientos la China empezó a recriminar al ex-sonriente Chino Feliz, algunos gritos en su idioma y el Chino salió disparado del baño dejando desconsolada y sin consolador a la rubia, que permanecía apoyada en la pared a breves pasos del orgasmo. La mujer China miró el estado en el que había quedado la rubia, su cara de excitación dejaba claro que estaba a punto del orgasmo, de no haber sido por su intervención lo habría hecho ya. La China la miró, compasiva, para decir...

-En el restaulante nuevo mundo, todo el mundo sel feliz, y cojer el consolador para metérselo a la rubia hasta lo más profundo de su ser.

Si, ciertamente en el restaurante nuevo mundo casi todo el mundo, era feliz, todos, todos menos uno, que seguía buscando su respiración perdida tumbado en el frío suelo del baño.

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La noche cerrada se veía a través de una pequeña ventana del local. Los ruidos de bandejas en la cocina, la tenue luz de dos lámparas rojas de pared y las persianas medio bajadas eran claro indicativo de que el restaurante Chino nuevo mundo estaba cerrando sus puertas.

Tras la barra el Chino feliz cazador de hormigas y lagartos me servía mi cuarto Ballantines con hielo dos horas después de salir del baño. Seguían dentro Estrella, el hombre corpulento, la rubia esbelta y la China , era de suponer que la orgía se les había alargado en exceso, mientras yo me emborrachaba con la idea en la cabeza de haber perdido un buen "rollo de primavera".

Empecé a cantar tras el primer trago del cuarto whisky, mirando al Chino fijamente...

- una hormiguita se balanceaba, sobre la tela de una arañaaa, comoo veiaaa que no se caiaaaa, fué a llamarr a otra hormiguiiiitaaa .

El Chino me miró desconcertado sin entender muy bien lo que cantaba.

-Tócala otra vez Chino, dije mientras yo mismo me partía de risa retozándome sobre la barra.

-¿Té refieles a esto? preguntó el Chino poniendo sobre la barra sus treinta y siete centímetros (y medio) de humanidad.

Desperté a la mañana siguiente intentando recordar lo sucedido con un tremendo dolor de cabeza. Creí recordar que en el restaurante nuevo mundo, casi todo el mundo era feliz, El Chino y la China sonriente, el hombre corpulento y su novia, Estrella, a la que jamás volví a ver, desde luego en ese restaurante se esmeran en conseguir la felicidad de sus comensales, lo que no recordaba muy bien es a qué se debía cierto escozor en mi ano......




Sacabó.

martes, 15 de abril de 2008

襟怀 jīn huái :螞蟻上樹, (3)



Sin mediar palabra Estrella dejó de presionar, aunque su pie seguía en posición. Al dejar de sentir la presión me di cuenta de que mi pene había adquirido una proporción desmesurada, estaba realmente excitado, en ese momento la hubiera cojido y desparramado encima de la mesa para penetrarla, a no ser de estar en un sitio público donde las hormigas se comían. Estrella debió ver mi cara de deseo por que al momento reinició su masaje, esta vez aún la notaba más. Coloqué mis manos sujetando la cabeza, con los codos apoyados en la mesa para taparme la cara, para que nadie pudiera ver que mis ojos empezaban a ponerse blancos de placer. El cazador había sido cazado.

Ni en mis fantasías más irreverentes había soñado con una situación así, en pleno local público, Estrella había conseguido cegarme de deseo con tan sólo un pie y su mirada lasciva.

-¿Te gusta ehh?, me dijo Estrella mientras su presión se hacía mayor.

-Te gusta jugar, ¿verdad?, conseguí decirle con mi voz entrecortada.

- No sabes como, me contestó con su voz sensual.

-Pues si quieres jugar juguemos, le dije intentando volver a cojer las riendas de lo que creía mi partida ganada. ¿Ves a aquel tipo en aquella mesa que está solo?.

Estrella giró la cabeza hacia donde yo dirigía mi mirada, un hombre corpulento de mediana edad terminaba de cenar en ese momento de espaldas a nosotros, y pedía su postre al camarero feliz.

-Si, le veo, ¿qué pasa con él?

- Apuesto a que no eres capaz en cinco minutos de llevártelo al baño de caballeros y excitarlo tal y como has hecho conmigo. Si eres capaz y entras con él al baño, en cinco minutos entraré yo y veré el resultado. ¿Te atreves?.

Estrella ni si quiera contestó, me lanzó una mirada desafiante de mujer retada, levantó su pie de mi pene y se calzó el zapato, antes de 30 segundos ya estaba sentada junto a el hombre con la mejor de sus sonrisas.

En el restaurante nuevo mundo todo el mundo era feliz, yo mismo de ver que Estrella hacía lo que le pedía, el alegre camarero con su restaurante lleno, Estrella que se había dado por retada y el desconocido hombre corpulento, que se había encontrado una agradable compañía sin esperarlo.

Mis esfuerzos por escuchar algo de la conversación eran vanos, no podía entender nada de lo que ellos hablaban, pero los gestos del hombre corpulento no daban lugar a ninguna duda, estaba a gusto junto a Estrella. No habían pasado cuatro de los cinco minutos cuando observé que se levantaban, primero ella, al segundo él, desde mi sitio pude observar donde se dirigían sus pasos... al lavabo de caballeros. Miré mi reloj. Cinco minutos para entrar.

Una hormiguita, se balanceaba sobre la tela de una araña
como veía que no se caía, fue a llamar a otra hormiguita.

Dos hormiguitas se balanceaban sobre la tela de una araña....

Mi pensamiento estaba situado en cosas tan importantes como la canción de las hormiguitas dejando que pasaran los minutos de espera.

El Chino, asesino de lagartos y hormigas los domingos por la mañana y embaucador con sonrisa de hojalata en sus ratos de camarero, seguía poniendo cafés a dos manos y con una graciosa botella que contenía un lagarto disecado de mesa en mesa.

Un lagartito se balanceaba sobre la tela de una araña...
como veía que no se caía... fue a parar a una boteeeella...

Posiblemente el Chino era excesivamente joven para haber nacido en el año que asesinaron a Kennedy, pero con ese historial que se le suponía yo, no descartaba la posibilidad de que algo hubiera tenido que ver.

Pasado el tiempo decidí levantarme y dirigirme hacia el baño, pero algo me detuvo en seco al pasar por la mesa del hombre al que Estrella había llevado allí.. Una esbelta mujer de unos treinta y pocos señalaba la chaqueta del hombre corpulento en su mesa vacía. El encantador (de serpientes) Chino se encogía de hombros y señalaba al baño a la pregunta de ella.

-¿Donde está mi novio?.

Cabrón dicen que es al que le crecen los cuernos. Hay muchos tipos de cabrones, pero posiblemente el más cabrón de los que cabrones es el que dice algo con malicia, sabiendo que la va a liar, así que de pie junto a ella le dije..

- Le he visto meterse al baño de caballeros con una escultural mujer de grandes pechos.

Añadí lo de grandes pechos a sabiendas que eso le iba a picar, la mujer como norma piensa que su hombre puede desear lo que no tiene, en el caso de esta mujer a pesar de su largo cabello rubio y su escultural figura eran los pechos.

Mientras mi expresión adquiría un tono de media sonrisa maliciosa ella se ponía roja de ira. Empujó con brusquedad la silla que le cortaba el paso y se dirigió hasta el baño. Yo la seguí, bastante divertido por el espectáculo que vaticinaba. Abrió la puerta del lavabo de caballeros. Era amplio, había varios urinarios de pie y un gran espejo con dos lavabos.. Tras la pared de los urinarios un pasillo con tres puertas separadas que daban acceso a tres estrechas cabinas con una taza de water. Las tres puertas estaban cerradas y la enfurecida novia abrió la primera de ellas que estaba vacía. Lo hizo muy despacio y sigilosa, como el que se esconde para dar una sorpresa de cumpleaños. Volvió a cerrar la primera puerta y abrió la segunda igual de sigilosa, no, tampoco había nadie tras esa puerta y ella se colocó delante de la tercera. Se inclinó levemente para ver por debajo de puerta que no llegaba hasta el suelo. Yo la seguía, esperando el desenlace ya próximo, creo que ella ni si quiera se había percatado de mi presencia o decidió no darle importancia.

En el restaurante Chino nuevo mundo casi todo el mundo era feliz. El Chino sonriente cazador de lagartos, yo mismo observando la escena que tan cuidadosamente había creado, incluso el tipo corpulento al que Estrella le hacía una felación cuando se abrió la puerta, parecía de lo más feliz, también Estrella, que chupaba y lamía ese pene como si se fuera a terminar el mundo parecía feliz en ese momento. Bueno, todos ...todos... no parecíamos estar felices, la rubia colorada de ira empezó a gritar...


- ¡ Maldito capullo¡ ¡Te he dicho cien veces que no seas avaricioso y me avises¡, dijo al tiempo que abría su bolso y sacaba un enorme consolador negro de él.


-Pdfavod, cerrab lab puebta, dijo Estrella sin dejar en ningún momento sus operaciones boca-cionales.

Tierra trágame, pensaba yo al ver que me quedaba fuera mientras la puerta del baño de 1.80 de largo por 1.20 de ancho (según legislación vigente) me daba en las narices. Al momento empecé a escuchar un leve zumbido y pequeños gemidos que provenían de dentro. Mi boca abierta acompañada de la cara de gilipollas que se me había quedado mirando la puerta entornada, es lo que debió de sorprender al Chino cuando irrumpió en el baño gritando:

- ¡¡QUE PASAL AQUÍ ¡

jueves, 3 de abril de 2008

襟怀 jīn huái :螞蟻上樹, (2)

-¿ Sake? ¿Licol de Lagarto? ¿Licol de manzana o melocotón?, dijo el camarero atento al ver que apurábamos los cafés.

Lo que me faltaba por oir, además de un oso hormiguero en potencia, el Chino también se entretenía en irse al campo a cazar lagártos. Lo imaginé el Domingo por la mañana, bién temprano, con su mochila campestre a la espalda, llena de tapers para meter hormigas y lagártos, como el que se vá a cojer rebollones.

Definitivamente en el restaurante Nuevo Mundo, todo el mundo era feliz, a excepción de las hormigas y los lagártos. Estrella negó el licor con la cabeza y yo con la mano, y al momento el Chino feliz llegó con la cuenta y dos calendarios Chinos, de estos que son tan bonitos a la vista, pero nadie los ponemos en nuestra casa por que no nos pegan ni con cola.

En un rápido movimiento de piernas Estrella se colocó en la silla de al lado para enseñarme el calendario, nada novedoso había en el, ya lo tenía bastante visto, la novedad radicaba en la mano derecha de Estrella posada en mi entrepierna al minuto de sentarse, haciendo una suave presión en la punta de mi pene por debajo del mantel. Consiguió mi erección casi de inmediato, y para su sorpresa quité su mano y la coloqué sobre la mesa de nuevo.

-¿No vas muy rápido? le pregunté.
- No me gusta perder el tiempo, respondió.
- Busco algo más que sexo, le dije, follar por follar para mi no sirve, debe de atraerme algún tipo de encanto más que el físico. ¿Con quién te crees que estás sentada?.

En el restaurante nuevo mundo, todo el mundo a excepción de hormigas, lagártos y Estrella en ese preciso instante, era feliz, su cara adquirió un tono rojizo avergonzado por algo que no esperaba y no supo responder a mi pregunta. Atinó a balbucear...

-¿Que es lo que quieres de mi?

Esto se ponía más que interesante. Su larga gabardina colgada en la percha me estaba dando una idea de lo más sugerente, aunque fuera hacía frío. Intenté pensar que pasaría por la cabeza de Estrella en ese momento. Había vuelto frente a mí, a su sitio, su color de cara ya no era ruborizado. En una partida que creí claramente ganada ella consiguió sorprenderme al posar su pie descalzo en mi entrepierna por debajo del mantel. Empezó con una suave presión y no me apeteció en ningún momento quitarle el pie.

A traves de mi fino pantalón lo notaba caliente a pesar de estar en pleno invierno, y la suave presión empezó a convertirse en un suave masaje de arriba a abajo al que mi pene respondió alegremente. Sin quitar el pie de su actual acomodo, Estrella echó su silla un poco más adelante hasta quedar casi pegada a la mesa y su presión se hizo mayor. Me cojió la mano como si quisiera empujarme hacia ella y mi cara empezó a descomponerse haciendo inutil los esfuerzos por disimular. No podía levantarme de la mesa en ese estado, tampoco quería.

-Que haces..., conseguí articular con voz entrecortada.

Sin mediar palabra Estrella dejó de presionar, aunque su pie seguía en posicíón. Al dejar de sentir la presión me dí cuenta de que mi pene había adquirido una proporción desmesurada, estaba realmente excitado, en ese momento la hubiera cojido y despramado encima de la mesa para penetrarla, a no ser de estar en un sitio público donde las hormigas se comían. Estrella debió ver mi cara de deseo por que al momento reinició su masaje, esta vez aún la notaba más. Coloqué mis manos sujetando la cabeza, con los codos apoyados en la mesa para taparme la cara, para que nadie pudiera ver que mis ojos empezaban a ponerse blancos de placer. El cazador había sido cazado.

continuareison

miércoles, 2 de abril de 2008

襟怀 jīn huái :螞蟻上樹, 1

HORMIGA SUBIENDO AL ARBOL

Siempre he visto este plato en el restaurante Chino. Nunca lo he pedido, aunque siempre he sentido curiosidad por él. "Hormiga subiendo al arbol" rezaba la carta aquella noche fría de invierno en el restaurante nuevo mundo.

Por encima de la carta pordía ver al sonriente camarero recibir a los nuevos comensales. Era la hora punta y la mejor de sus sonrisas engalanaba su cara. Pensé que no conocía su cara sin sonrisa, la llevaba siempre incorporada, cuando llegas, cuando te sirve un plato, o cuando te vas.

-¿Ya lo tiene clalo? me dijo al ver que soltaba la carta en la mesa.

- Rollo de primavera, ensalada,arroz frito tres delicias, pollo con almendras y tallarines fritos con gambas. De beber agua.

Veloz se fué el camarero sonriente con su nota hacia la cocina. Una pareja a mi lado discutía intentando no levantar la voz, y yo intentaba no oirlos disimulando. Es de ese tipo de cosas que por vergüenza disimulas que escuchas. Tras una airada discusión él se levantó de la mesa y la dejó plantada sin ni siquiera haber pedido la cena. Observé que el camarero feliz perdió su sonrisa por un momento pensando que un cliente se le escapaba.

La chica me miró, se dió cuenta de que me había empapado de toda la conversación y soltó una carcajada. El Chino le acompañó de nuevo con una carcajada tan alta o más que la suya al verla feliz.

En el Restaurante nuevo mundo, todo el mundo era feliz, menos las hormigas pensaba yo, que las habrán cazado a las pobres subiendo al arbol para ponerlas en una caldereta.

-¿Permites? me dijo la joven señalando la silla de enfrente que había vacía en mi mesa.

En una de esas fotografías visuales y machistas que me permito hacer de las feminas que no conozco, definí a la chica como "chica bién". Unos treinta, elegante y discreta a la par, pelo moreno y largo, cuerpo de una hora de gim al día, y tan sólo me faltaba verle el culo, muy importante para mi a la hora de catalogarla entre "pasable, buenorra y macizorra". De momento a falta del culo la dejaba en buenorra.

-Como no, puedes sentarte, hoy estaré sólo. ¿Quieres cenar?

Ella no llegó a responder mi pregunta. El Chino sonriente asesino de hormigas, ya estaba poniendo otro cubierto en la mesa. Compartí mi cena con ella y rápidamente áñadí una botella de vino tinto al pedido. Estrella, que asi se llamaba, daba la sensación de estar estudiándome como yo había echo con ella. No parecía muy afectada por la discusión anterior y pensé que quien la dejara plantada, tan sólo era un "rollo de primavera" cualquiera.

Estrella enseguida se abrió a mí como el que se abre a alguién que desconoce. A veces mantenemos secretos con la gente que tenemos alrededor, y se los contamos al primer desconocido para desahogarnos, pensando tal vez que no le volveremos a ver. Esta era una de esas ocasiones y mi mente además seguía pensando en hormigas. ¿Como las cazarían subiendo al arbol? ¿Pondría el dedo el Chino hasta que se subiera para meterla en un taper?. ¿Les diría ¡¡salta¡¡ salta¡¡?

El caso es que decidí, no sin antes verle el culo cuando se levantó al aseo, pasar al juego de la seducción. Uno, que tiene unos pocos principios, y si no los cambia según le interesa como Groucho, esperó al momento oportuno, justo hasta saber que no había lágrimas en la discusión con el desaparecido novio, sino deseos por parte de ella de que se produjera lo antes posible.

-Sólo sabía mirar a su ombligo, añadió en referencia a él después de contarme que llevaban saliendo dos meses.

El juego de la seducción para mi es comparable a una partida de ajedrez. Podemos equiparar el matar al Rey del ajedrez con la conquista de una mujer. Le quitaremos sus defensas y observaremos sus movimientos si son a la defensiva, o pasa a un ataque más radical.
Al sentarse junto a mí y contarme todo aquello que me había contado, di por echo que ella movía con blancas, su movimiento inicial había sido P4R (peon de rey casilla 4), en una clara apertura tradicional. Decidí hacer el mismo movimiento contádolé algo de mi, y moví P4R,le conté algo de mi trabajo para ver su próximo movimiento.
En el ajedrez como en la conquista hay que intentar prever los siguientes movimientos de tu contrincante. El suyo fué contarme que estaba divorciada y algo asqueada de los hombres, lo que significaba que en el tablero había movido C3AD (Caballo 3 alfil dama) en lo que yo preví como el inicio de una defensa Siciliana. En la mesa, le conté un chiste para levantar sus defensas.

La falta de concentración es importante para jugar al ajedrez, y sus sonoras carcajadas le llevarón a equivocarse en el tablero, decidí sobre la marcha el mate más rápido que hay, el "pastor",y en vista del éxito le conté otro chiste en una clara maniobra de distracción.
Su conáto de defensa Siciliana había quedado en nada y cada vez la veía más suelta, por el vino tal vez, por los chistes, por el Chino sonriente, cada vez la notaba más cerca de mí. Desgustábamos los cafés cuando cojió mi mano con la vieja intención de leer las rayas, ese fué el primer contacto físico entre nosotros. Digamos que en el tablero apartó su caballo para que no me lo comiera me facilitó el jaque-mate en la siguiente jugada. La partida había terminado con éxito.

-No tienes manos de currito, me dijo, veo una larga línea de la vida.

-¿Cual es esa linea?, le dije forzando su caricia

-Esta, me contestó pasando su dedo meñique suavemente por mi linea más larga. Se recreó en un viaje de ida y vuelta desde abajo hacia arriba en dos ocasiones, suave pero lo suficientemente fuerte para no provocarme cosquillas en la mano y la última de las veces empleó dos dedos en el viaje, ensanchando la caricia mucho más de la linea y hasta mi muñeca.

En el restaurante nuevo mundo, todo el mundo era feliz, a excepción de las hormigas claro está, pero para compensar la carta tenía un plato que era "familia feliz". Mira tu por donde divagando sobre hormigas, me había salido un rollito de primavera con el que formar una familia feliz, o por lo menos una feliz noche de invierno, en invierno una cama para uno solo es fría.